Wednesday, September 27, 2006

Gustavo Sainz: Una obra que rompe la manera mexicana de novelar

por Emmanuel Carballo

Gustavo Sainz es uno de los escritores mexicanos más jóvenes y despiertos. Nacido en 1940, se dedica al cuento, la novela y, de vez en cuando, a la crítica bibliográfica. Lector voraz de las recientes obras narrativas (sobre todo de lengua inglesa y alemana), escribe sus textos con la preocupación de que en ellos convivan sus propios puntos de vista y los enfoques que han modificado la prosa de nuestro tiempo.

Con Gazapo, su primer libro, se coloca, después de varios escarceos narrativos y de uno que otro plagio humildemente reconocido, como uno de los prosistas jóvenes más dignos de atención y lectura. Acerca de esta novela, me ha dicho:

En ella narro dos historias. En la primera un adolescente que rompe con su primer ambiente (la familia) trata de adaptarse a un segundo (los amigos, la vida en soledad, las aventuras de soltero). Fracasa en el intento. Entre él y sus amigos media un vacío abismal. Se deja entrever que en el amor encontraría cierta felicidad, pero para él, amor es conquista. La segunda historia, atada por completo a la primera, es la crónica desenfadada de una seducción. Con Menelao y Gisela creo un curioso e ingenuo clima erótico. Los muevo más en el terreno de las posibilidades que en el real de los hechos.

El narrador de la novela es Menelao, el protagonista principal. Utiliza todas las personas gramaticales para llevar a cabo su cometido. La presencia de una grabadora y de varias cintas grabadas permite desarrollar la historia en varios planos y, también que los personajes pueden leer, o mejor dicho oír, sus propias aventuras. Y detener, fijar, paralizar, fotografiar estas aventuras de manera que uno pueda moverlas en el tiempo y cambiarlas de sitio en el orden de la historia, aunque esta vicisitud se presenta nada más como posibilidad.

En Gazapo nada parece suceder directamente, y todos los testimonios son oblicuos. Es decir: el lector conoce los hechos después de tres o cuarto rebotes. A veces los hechos dan la impresión de estar sucediendo, y no es verdad: se trata de cintas magnetofónicas que suplantan a la acción.

En todos los casos, los sucesos del mundo exterior apenas parece herir la conciencia de los personajes. Por otra parte, su mundo interior, cuando existe es hosco. Generalmente es nulo, y excepto Menelao ningún otro personaje se permite pensar. Quiero decir pensar como reflexión, porque en rigor el acto de hablar presupone la acción pensante, por llamarla así.

Aunque los límites no se precisan en el texto, la novela transcurre en una semana, de viernes a viernes. Un truco narrativo permite que el narrador esté situado en un punto fijo desde el cual domina este periodo. El punto fijo es el lunes, casi el centro de la semana viernes-viernes. Hacia el primer viernes. Menelao maneja un tiempo real. Hacia el segundo, se complica al hablar de un tiempo creado, lleno de posibilidades y variantes. En esta segunda parte de la novela todo sucede muchas veces. Es el reino de la contingencia, el dominio de la hipótesis. La abuelita de Menelao, por ejemplo, muere de cinco diferentes maneras. Una vista de Menelao y Gisela al departamento sufre muchas variantes y conduce siempre a diferentes desenlaces. En esta parte ningún conflicto se resuelve, es un poco la zona del sueño, y el soñador, siempre en peligro de muerte, despierta a tiempo para salvarse. A lo largo de la novela, cada capítulo anula en cierta forma a los anteriores y en forma definitiva al inmediato anterior.

En Gazapo abunda lo anecdótico. En un primer núcleo de anécdotas fatigo lugares comunes de adolescencia: el desequilibrio familiar, el divorcio de los padres y a convivencia con una madrastra a la que por tradición se odia, la huida de casa. . . En el segundo núcleo se narran cosas a la mayor brevedad y velocidad posibles. Las aventuras presentes y los recuerdos apenas están enunciados. Al no desarrollarlas por completo, atiborro el texto de sucesos innumerables y hago creer a algún lector desprevenido que no he aprovechado correctamente el material. Todo esto me permite depreciar el mundo anecdótico, sin prescindir de él.

Gazapo es una novela que rompe, en cuanto a estructura y estilo con las más próximas y casi siempre ineludibles maneras de novelar en México: con las de Yáñez, Fuentes, y García Ponce--para citar, entre muchos, tres ejemplos. Narrada en primera y tercera personas (a diferencia de Sainz yo no advertí que Menelao sea el único narrador), cuenta la historia de varios jóvenes de la ciudad de México, jóvenes disimulados y astutos, fáciles de ser presas de sus propios entusiasmos, que como conejos nuevos (de allí el título del libro) descubren en el transcurso de las páginas el sentido de la amistad, entrevén secretos del amor y encuentran aborrecible y tedioso este mundo en que viven. Para construir la novela, Sainz se vale de algunos de los recursos de la prosa europea de vanguardia, y los emplea con tal malicia que llegan a ser suyos. Diarios, cartas, cintas, grabadas, reconstrucciones minuciosas que emprende sobre un mismo suceso varios personajes, largas comunicaciones telefónicas, todas estas excusas le sirven para contar al lector la vida de varios muchachos y muchachas muy de nuestros días. (Menelao, el protagonista, es casi una copia al carbón del propio Gustavo Sainz; los restantes personajes, masculinos y femeninos, están tomados del folklore juvenil y vagamente artístico de la ciudad de México: se les nombra por su nombre de pila, su apodo o su apellido). Bien pensada y bien escrita (existe una versión previa, igualmente novedosa y magnífica), no parece la primera novela de Sainz, sino la cuarta o la quinta. En ella no se advierten inseguridades ni flaquezas, tampoco desequilibrios en la estructura ni reiteraciones inútiles en el estilo.

Gustavo Sainz encarna entre nosotros a un nuevo tipo de narrador, culto en su oficio y al día. Es probable que no descienda de nuestra tradición novelística (Lizardi, Altamirano, Rabasa, De Campo, Azuela), y casi seguro que no se ha planteado los problemas que hasta hace poco tiempo desvelaban a los prosistas (los dilemas nacionalismo-universalismo, realismo-imaginación, arte comprometido-arte lúdico). Mexicano porque nació, ha crecido y escrito en México, Gustavo Sainz es un narrador que por sus temas y procedimientos puede ser leído y admirado, como brillante aprendiz de escritor, en cualquier país que haya dejado atrás el desarrollo insuficiente.

Esta nota fue publicada en el suplemento cultural de Siempre, La cultura en México y apareció en el número 210.

8 comments:

Le_K-ta_dour said...

OE gracias pe, ta que ha sido de gran ayuda, porque tenemos que hacer un trabajo sobre GAZAPO y mas bien si tienes más, pásamelas pe

Jerahe said...

Gracias por la publicación del articulo. Un saludo.

mateo said...

"Gazapo" fue una de las primeras novelas con las que me inicié en el fantástico mundo de las letras.
No puedo más que recordarla con mucho cariño.

Saludos!

Esteban González said...

chida

Esteban González said...

donde puedo conseguir el libro de gazapo en internet o en una libreria por fa

Tecuahtli said...

el 26 de junio de 2015, fallecio gustavo zains, autoexiliado deMéxico en Estados unidos

Tecuahtli said...

el 26 de junio de 2015, fallecio gustavo zains, autoexiliado deMéxico en Estados unidos

Solver Tutor said...

Si necesitas un ensayo sobre esta novela u otra, contactame a: solvertutor.com@gmail.com

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